El Supremo irlandés despeja el camino al centro de datos de 200 MW de Ennis

Dos años y medio después de su concesión, el permiso de obra del campus de centros de datos a las afueras de Ennis, en el condado de Clare, ya no puede impugnarse ante ningún tribunal. El lunes 12 de octubre el Tribunal Supremo de Irlanda desestimó la solicitud de cinco opositores de recurrir la sentencia del High Court que había confirmado el permiso, según informaron ese mismo día el Irish Times y RTÉ. El promotor, Art Data Centres, afirma que las obras comenzarán en 2027 en cuanto se cumplan las condiciones pendientes.

Tres motivos, ninguno de interés público general

La solicitud la presentaron Colin Doyle, Friends of the Irish Environment, Futureproof Clare, Martin Knox y Christine Sharp. Su argumento era que construir el centro de datos sin compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero planteaba una cuestión de interés público general a la luz de los objetivos climáticos de Irlanda. An Coimisiún Pleanála, la autoridad que concedió el permiso en abril de 2024, respondió que un proyecto que genera emisiones no constituye por sí solo una circunstancia excepcional y que el argumento ignoraba las medidas adoptadas por la comisión para mitigarlas. El Supremo desestimó los tres motivos: la solicitud no alcanzaba el umbral constitucional para un nuevo recurso y no se planteaba ninguna cuestión de interés público general. El High Court ya había desestimado el recurso contencioso en marzo y después había denegado la autorización para apelar.

Tom McNamara y Vincent Fogarty, fundadores de la empresa, calificaron la decisión de buena noticia para Clare y ven en ella el reconocimiento de que los centros de datos diseñados con criterios ambientales tienen futuro. Describen el proyecto como un pilar del plan económico Ennis 2040.

Lo que se aprobó en 2024

El permiso ampara un campus de 200 MW con seis salas de datos en 145 acres junto a la Tulla Road, en el borde oriental de Ennis cerca de la salida 13 de la M18, con una inversión cifrada en 1.600 millones de euros. Data Centre Review, que informó de la sentencia el 13 de octubre, enumera lo que acompaña a las salas: una subestación de 110 kV, una instalación de generación a gas de 120 MW, 66 grupos electrógenos diésel de emergencia, un centro energético y espacio para agricultura vertical y aprovechamiento del calor. El promotor prevé hasta 1.200 empleos durante la construcción y hasta 1.000 en operación. Declaraciones anteriores situaban la puesta en marcha de la primera fase, una subestación y dos salas, a finales de 2028; esa fecha puede moverse.

La conexión a la red es el punto abierto. La empresa dice que sus solicitudes de conexión ya pueden tramitarse, y Data Centre Review recuerda que la solicitud es anterior a las normas que el regulador CRU introdujo en diciembre de 2025: los nuevos solicitantes deben aportar capacidad de generación o de almacenamiento equivalente a su demanda y cubrir al menos el 80 por ciento de su consumo anual con suministro renovable. Las solicitudes ya en trámite siguen el marco anterior. El mismo regulador estudia si las nuevas conexiones de gas de los grandes usuarios industriales deben ser interrumpibles cuando la red de gas esté bajo presión, algo que afecta directamente a la central de 120 MW.

Dos tipos de generación tras una misma valla

Lo que hace que Ennis merezca la atención de quienes trabajan con grupos electrógenos es la combinación: una central de gas de 120 MW y 66 grupos diésel de emergencia en el mismo emplazamiento, tras la misma subestación. Las fuentes no dicen cómo se repartirán el trabajo - si la central de gas funcionará mientras llega la conexión, respaldará a la red o cubrirá un déficit - y ese reparto de funciones es lo primero que pregunta un integrador, porque decide la clase de potencia con la que se especifican los grupos, las horas de funcionamiento del permiso de emisiones y el tamaño del almacenamiento de combustible. El caso de Bell Bay, en Tasmania, donde el regulador litiga ante un tribunal precisamente por esa línea, muestra lo que ocurre cuando queda difusa.

Sesenta y seis grupos de emergencia son además un parque por derecho propio: trazados de escape y de cables para cada unidad contenerizada, un calendario de pruebas que los vecinos de la Tulla Road oirán, y una reserva de combustible que debe seguir siendo utilizable durante años entre apagones reales. Terminados los tribunales, esas son las cuestiones prácticas en Ennis.

Fuentes: The Irish Times, RTÉ News, Data Centre Review

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